
Mido la longitud del concreto allanado bajo los pies,
el nidal de musas socavadas en las alcantarillas;
se adhieren mis pupilas sobre los muros que gritan.
Historia instalada en la orfandad de los callejones;
zigzagear de rostros sin nombres
hiriendo su asfaltoza piel.
Me llega el hedor de los mortales
aglutinados bajo cartones betustos
o en aquel puente donde reptan las esperanzas.
Arterias dilatadas deshidratando la dignidad
mientras se filtra la hambruna
por los poros de la inconciencia.
--------------¡Escúcha¡
Ráfagas metálicas me persiguen
desde el filo de los aleros.
--------------Hace frío.
La noche pasa factura.